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Postura, pensamiento y comunicación

Publicado por Rogelio Consejo

Casi todo el mundo se equivoca al interpretar la comunicación no verbal y la postura de las personas y eso significa que la gran mayoría de las personas viven comunicando sólo el 20% ó menos de lo que comunican, de manera consciente. Y el 80% de lo que “dicen” lo dicen sin saber que lo están “diciendo” (con la postura, por ejemplo). Esto es particularmente cierto a la hora de la seducción.

Su manera de interpretar funciona de tal forma que piensan procesos como predicados y clasifican los gestos y les dan un significado: “si cruzas los brazos te estás cerrando a la comunicación”, “si no miras no estás poniendo atención”, “si me sonrió es porque le gusto”…

Intentan “digitalizar” un proceso analógico pero utilizando un proceso de digitalización (mental) de pésima calidad: simplemente toman todo el proceso y lo asocian con uno o dos “signos” externos, cómo asociar el amor con un beso o la agresividad con el volumen de la voz…

Es gente que piensa en sinécdoques, y aunque, poéticamente, puede ser algo “bello”, es poco práctico… cuando se utiliza para pensar… ya que la sinécdoque es una figura de estilo que sirve para comunicar.

Claro, es útil pensar usando la estructura de la sinécdoque para ver la relación entre el todo y las partes, la estructura de algo, pero cuando se aplica de la otra manera, cómo una manera de procesar la información antes de utilizarla conscientemente, eso deja fuera de la experiencia consciente a una gran cantidad de experiencia sensorial.

Por supuesto, la palabra “postura” es sólo un ejemplo escogido por su ambigüedad. La postura de alguien, al comunicar, puede ser una de dos cosas…

También es similar la relación entre los tonos y la comunicación.

La gente piensa en un “tono de voz” cuando alguien grita o cuando alguien les habla con mucha emoción… y asocian una expresión de una emoción en un contexto particular a la totalidad de esa emoción… y todas sus expresiones en todos los contextos… y dejan de poner atención al TONO (literalmente, do, re, mi, fa, sol, etc.…) que les daría mucha más información… y eso hace que la mayoría de las personas, al comunicar, son sólo mentes inconscientes que dan a sus mentes conscientes la ilusión de haber comunicado “algo” a “alguien”.

No se dan cuenta de que en realidad comunicaron cuatro veces más cosas sin saber que las estaban comunicando… incluso la gente que cree que sabe sobre la relación entre la postura y la comunicación.

El viernes, en una fiesta (tema: Apocalipsis zombie, había un cadáver junto a la entrada y todo), conocí a un osteopata y platicamos un momento de nuestras “profesiones” (para mi es un hobby que me da dinero, pero supongo que eso me hace un “profesional”) y de los parecidos entre ambas y en un momento dado, crucé mis brazos y el muy “informado” me los descruzó (literal) porque según él estaba “bloqueando el paso de la información.

“No te das cuenta, pero es inconsciente”, me dijo. ¡A mi! ¿Hablarme de inconsciente?

Hay gente que puede y que sabe mucho más que yo sobre el tema, pero él en segundos me demostró que no era de esos.

Ahora, la cosa es que para entender esto que te estoy diciendo requiere un cambio de actitud mental-mente consciente    ;)

En el caso de la comunicación, la gente se va demasiado fácilmente con la “finta” de que el lenguaje es un sistema que viene de los libros… te dicen algo y luego cuando les preguntas el significado de una palabra que utilizaron van y la buscan en el diccionario…

Como si a alguien se le hubiera ocurrido de pronto empezar a comunicar y les hubiera enseñado a sus compañeros de época y región geográfica (era más difícil moverse en esos tiempos), a través de códigos… sacados de quién sabe dónde.

Piénsalo, es fácil saber qué fue primero: ¿la comunicación oral o la comunicación escrita?

Ahora, sin meterme demasiado en cuestiones de lingüística o de biología, hay algo muy interesante en la relación entre la genética y el lenguaje.

Piensa en el lenguaje y en la genética, no cómo símbolos y una serie de “cosas” predefinidas, sino como procesos.

Lo mismo que sucede con la política, el arte e incluso las ideas. La misma gente piensa en política y piensa en las noticias más recientes de la política (o mejor aún, en su evento político favorito de la historia) y sólo en eso.

Para ellos eso es política.

Viven atrapados por su lenguaje y sumergidos en el presente, sin ninguna flexibilidad en su control del tiempo… que es parte fundamental de la subjetividad (o sea, de ser quién eres y no alguien más).

Cierran los ojos y se dejan guiar por el lenguaje.

Y hablando de subjetividad y cibernética, el problema que hace que algunas personas tengan dudas sobre su identidad en un momento dado (me refiero a cualquier tipo de dudas, desde las más cliché hasta las más psicodélicas) es doble: por un lado, la sobrevaloración del verbo “es” de identidad yo todo ese concepto de “la identidad”, que ha venido a transformarse en “eres así porque esa es tu identidad”, o tu “esencia” o tu “personalidad”, como quieras decirle, lo que no es más que decir “eres así porque así eres”.

Todo es un proceso, como las historias, como la vida, como el universo, como la tierra y la evolución y las religiones, todo tiene un principio, un desarrollo y un final. Al mismo tiempo, antes de ese principio hay algo, así como hay algo después de ese final.

Así, podemos imaginar las historias como cadenas… pero las historias se cruzan entre ellas… lo que nos da una especie de red… de historias… y ese sólo es el principio…

Todo es un proceso, y en la medida en la que aprendas a ver más allá de la ilusión las cosas, más allá de la ilusión de que el mundo está hecho de “cosas” y empieces a ver los procesos… la energía… por ejemplo, no es una “cosa”… y es por eso que Carlos Castaneda tenía tanta dificultad para entender las enseñanzas de Don Juan… porque tenía que aprender a ver el mundo como un mundo hecho, no de cosas, de energía. Y ahí tienes a Castaneda intentando concebir un mundo hecho de energía… pero viendo a la energía como “cosa” como un material elemental del cual está hecho el universo…

Y  he ahí que podemos ver como el problema está en el lenguaje. En realidad, no es el lenguaje en sí el problema (si no, estaríamos condenados) sino en su uso.

Cómo diría el sabio Moshe Feldenkrais, el lenguaje está hecho para la comunicación… hay gente que usa el lenguaje para pensar, sin darse cuenta de que las acciones son para pensar y el lenguaje para comunicar y luego se hacen un lío tan grande que les cuesta mucho trabajo salir de él (si es que salen).

La cosa es que el lenguaje selecciona… generaliza… distorsiona… elimina… y es sólo una de las tantas maneras disponibles para modelar algo. Sin embargo, para mucha gente, es la única.

El mundo es una experiencia subjetiva.

Por ejemplo, está la Iglesia Bautista de Westboro cuyos practicantes y creyentes dicen que Dios odia a todos los no creyentes (y a muchos grupos en particular). Ellos olvidan que el mundo es una experiencia subjetiva (o mejor dicho, no quieren darse cuenta) y hacen el ridículo en proporciones “bíblicas”.

Mi primer tarea, como maestro, es ayudarte a ver que hay un mundo más allá de lo evidente… más allá de lo que tú crees posible e imposible.

Lo que Don Juan llamaba el infinito.

Recuerda tu postura cuando comunicas. Usa tu postura para pensar. Permítete tener una postura ágil y flexible, ya que eso te permitirá un mejor movimiento (más fluido y más fácil).

Empieza cambiando tu postura ante el lenguaje…

Si quieres saber más, visita el siguiente link: lenguaje corporal seduccion

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